Los orígenes del boxeo se remontan al 1600 a. de C., y hay constancia de su existencia gracias al famoso fresco de los dos jóvenes boxeadores encontrado en la Isla de Santorini.
Contrariamente a lo que se puede pensar, nació como un deporte en el que primaba la defensa constante y la anulación de golpes, buscando el agotamiento del rival y su retirada.
Posteriormente Confucio introdujo el arte del boxeo en China como una forma de alcanzar la perfección interior. Los primeros boxeadores 'profesionales' se formaron en la Roma antigua, creándose las primeras instalaciones dedicadas a este deporte. Más tarde el boxeo se extendió por países como Egipto, Armenia, Corea, Estados Unidos, Cuba y Rusia donde surgieron grandes boxeadores.
Las reglas modernas del boxeo se fijaron en el siglo XVIII en Gran Bretaña, con el establecimiento de asaltos de tres minutos y la cuenta de diez para decidir el K.O. Posteriormente se cambió la duración de los asaltos a dos minutos para cada uno de los cuatro asaltos.
El boxeo fue incluido en el programa olímpico moderno en 1904 (San Luis), pero sólo pueden participar deportistas amateurs. Además, a diferencia del boxeo profesional, los deportistas olímpicos combaten con protección en la cabeza. Se trata de un deporte olímpico que sólo se disputa en categoría masculina con unas edades mínima y máxima que oscilan entre los 17 y los 34 años.