Las nadadoras, en cada ejercicio, demuestran fuerza, gracia, flexibilidad, ritmo y, sobre todo, control en la respiración. Una pinza especial en la nariz hace posible que puedan permanecer bajo el agua largos periodos. Además de ejecutar cada movimiento con total precisión, deben acompasarlo al ritmo de la música y del resto de compañeras.
Originalmente conocido como el 'ballet acuático', la natación sincronizada comenzó en Canadá en la década del `20. Se desarrolló en Estados Unidos una década después.
Se hizo popular gracias al mundo del espectáculo. Primero con la llegada a Estados Unidos de Annette Kellerman que realizaba una exhibición de trucos acrobáticos en un depósito de agua. Posteriormente lo potenció la estrella del cine Esther Williams con su ballet clásico de agua que fue protagonista en muchas de sus películas. El salto definitivo a la condición de deporte se produce en 1950, siendo reconocido por la FINA dos años después.